RAFAEL CORTIJO

Rafael Cortijo es indiscutiblemente el referente número uno al hablar de la música popular puertorriqueña de todos los tiempos. Director de orquesta, compositor, bongosero, timbalero, conguero e intérprete de otros instrumentos, Rafael fue en sus inicios un empírico pero muy avezado alumno de músicos como Moncho Muely, Miguel Miranda y Frank Madera. Cultivó como ninguno el folclor musical boricua representado en la bomba y la Plena, géneros musicales que llevo al más alto nivel, en sus grabaciones.

 

Cortijo tuvo la idea de incorporar trompetas y saxos, dándole a su agrupación un sonido nuevo, fuerte y alegre. Desarrolló un estilo propio en el cual los arreglos no eran extensos como los de las grandes bandas. Por el contrario, eran arreglos sencillos que permitían a los músicos sus sesiones de improvisación, y el público bailador podía tener un mayor disfrute de las presentaciones en vivo, como lo demuestra su participación durante cinco años en el programa El Show del mediodía que se transmitía de lunes a viernes en Puerto Rico por aquella época.

 

Gran parte del éxito del Combo de Rafael Cortijo se debe, sin duda, a la participación en sus filas del gran cantante Ismael Rivera, el Sonero Mayor, amigo de infancia de Rafael con quien conformó una dupla excepcional en la época dorada de la música y de la tecnología con la radio y la televisión en su pleno desarrollo. Sus presentaciones eran todo un espectáculo escénico-musical. No es extraño que se diga que el Combo de Cortijo competía con las grandes bandas de Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez, pues tenía el mérito suficiente para ello.

 

En el transcurso de ocho años –entre 1955 y 1962– Cortijo y Su Combo realizó grabaciones para las disqueras Tropical, Seeco, Rumba, Gema y Tico, en las que produjo un gran número de éxitos a lo largo su trayectoria musical, entre los que se cuentan: El Bombón de Elena, María Teresa, Maquinolandera, El Negro Bembón, El Chivo de la Campana, El Satélite, Tuntuneco, Volare, Quítate de la Vía, Perico y A Bailar mi Bomba.

 

En 1962 desafortunadamente para Rafael Cortijo e Ismael Rivera empezaron los problemas. Por líos con la justicia la vida les cambió totalmente y el Combo se desintegró. Algunos de los integrantes tomaron un rumbo diferente y crearon una agrupación, hoy considerada La Universidad de la Salsa: El Gran Combo de Puerto Rico. Curiosamente lo que fue inicialmente motivo de tristeza para algunos terminó siendo el origen de una institución musical de talla mundial como lo es hoy el colectivo de don Rafael Ithier ,que ya cuenta con más de cincuenta años de exitosa trayectoria.

 

La destacada obra musical de Cortijo y su Combo, como lo señala Cristóbal Díaz Ayala en su libro La Marcha de los Jíbaros (página 225, Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 1998), les otorga el mérito de aparecer en el Salón de la fama de la Música en París, a pesar de no haber visitado nunca el continente europeo.

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