MARVIN SANTIAGO

Nacido el 26 de diciembre de 1947 en Santurce, Santiago soñaba de niño con ser pelotero profesional, pero su talento como cantante fue mayor y pronto comenzó a darse a conocer en el ambiente musical.

Mientras vivía junto a su familia en el residencial público (barriada popular) Nemesio Canales, en San Juan, creó junto a compañeros de escuela superior el grupo de música Los Trotamundos, pero su gran oportunidad llegó en 1967, cuando la agrupación Rafael Cortijo y su Bonche buscaban un cantante.

Tras una audición en la que Santiago interpretó Dominó, del compositor Catalino “Tite” Curet Alonso, Cortijo le escogió y por tres años se lo llevó a vivir a Chicago.

Con esa agrupación, con la que estuvo tres años, es con la que Santiago grabó su primer disco, Ahí na má (1968), en el que se incluye una de sus canciones más populares: Vasos en colores.

Luego, y siendo ya un consumidor habitual de drogas, se unió a la orquesta de Johnny “El bravo” López, pero tras una mala experiencia con el grupo, se pasó a la orquesta de Roberto Angleró.

“Marvin es una persona irrepetible, igual que Cheo Feliciano. Empezó conmigo después de su experiencia con Cortijo y después con Bobby Valentín”, resalta Angleró sobre el cantante de reconocidos temas como Fuego a la jicotea, Soy boricua, Pirata de la mar, Préstame tu caballo y La naturaleza.                                          Junto a Valentín grabó varios discos, entre ellos Rompecabezas, Soy boricua, Bobby Valentín: Rey del bajo, In motion, dos volúmenes de Bobby Valentín va a la cárcel y Afuera.

 

“Dentro de todos los cantantes de salsa, Marvin fue uno de los más sobresalientes, por su estilo único e identidad propia y que aportó mucho a mi orquesta”, explica el llamado “Rey del bajo” en entrevista con Efe.

Debido a su adicción a las drogas, en 1976 Santiago se desligó de Valentín, por lo que aceptó una oferta como solista de discográfica TH Records, hasta que se integró en la orquesta de Tommy Olivencia.

Santiago fue detenido el 22 de septiembre de 1980 acusado de vender drogas y pasó diez años en una prisión de la isla.

Desde allí se le permitió grabar el disco Adentro. A esa producción le seguirían El hijo del pueblo, El sonero del pueblo, Bregando con lo mejor, Donde lo dejamos y El epílogo de Toño Bicicleta.

Fuera de prisión, problemas de salud vinculados también a la diabetes forzaron a que se le amputara su pierna derecha. Su salud se fue deteriorando rápidamente hasta que murió en un hospital a sus 56 años a causa de un infarto cardiaco en 2004.

 

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